
La página Oficial de la Hinchada Pincharrata
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EL BRUTAL DESAHOGO PINCHA SUPERO A LA JUSTICIA DEL RESULTADO
La pena y el delirio trocaron su ropa en un final memorable
Era de Gimnasia, pero Sánchez Prette le dio doble apellido a ese estruendo
que gozará de identidad perpetua
Una vez más, la espera no fue en vano. Quince días de previa pareció una
eternidad y sólo un segundo tiempo como el que regaló el clásico 145 (no le
faltó ningún ingrediente) podía compensar tanta ansiedad acumulada.
El marco del imbatible show fue imponente. Una hora y media antes del concierto
de bombas de estruendo que recibió a Gimnasia, del cotillón negro preparado por
los visitantes para la cargada que no hace falta explicar, de las miles y miles
de banderitas plásticas albiazules flameando con ruido, y de ese salto uniforme
perfectamente coordinado por los fieles pinchas cuando divisaron la brillosa
pelada de su líder referencial, el estadio ya estaba emocionado.
El partido, la pulseada propiamente dicha, tuvo baches de pelotazos que brotaban
para espantar a los miedos, pero también unas cuantas situaciones electrizantes
más allá de los goles. Andújar, de muy buena labor, a los dos minutos rechazó un
cabezazo de Sosa contra su palo izquierdo de enorme peligrosidad. Es que los
diez iniciales fueron de un Gimnasia práctico que, como se preveía, trabajaba en
bloque con una correcta administración de la pelota por parte de sus
mediocampistas.
Después se acomodó un poco Estudiantes, llegó la jugada que en la cancha pareció
penal a Enzo Pérez y la amonestación a Verón que encendió los peores recursos
verbales de los protagonistas. Salvo algunos proyectiles que le cayeron cerca a
la "Bruja" (en el segundo tiempo), antes de patear un tiro de esquina, la gente
se portó mejor que los jugadores. Sin escuchar lo que se decían, quedó claro que
muchos se insultaron y amenazaron con tics de un choque barrio contra barrio.
Ese capítulo, el inicial, dejó una salvada bárbara de Andújar a Messera, dos
situaciones desaprovechadas por Calderón, que no estuvo preciso en el tiro
final, y el oficio invalorable del "Chavo" Desábato para transformarse en un
frontón de suma utilidad.
Bassi pitó para el descanso y los hinchas comentaron con gaseosa helada las
identidades bien definidas de sus respectivos equipos. Gimnasia, un bloque tan
limitado en lo técnico como constante en sus esfuerzos mancomunados.
Estudiantes, capaz de la concepción ofensiva más pulida y del error menos
pensado.
DEPOSITOS BANCARIOS
Todavía sin anuncio del maldito "corralito", Madelón primero y Sabella después,
decidieron sacar los depósitos de talento que tenían guardados en el banco.
Cuevas, fiel a su sana costumbre, entró como un rayo. Veloz, "picante", difícil
de marcar y, como si le faltara algo, goleador. Clavó un latigazo de volea
imposible para cualquier arquero de selección. Automáticamente, la información
más valorada entre la muchedumbre "tripera" pasó a ser cuánto faltaba para
empezar a disfrutar en serio.
Estudiantes perdía y se había quedado sin Verón, demasiado lastre como para
gestionar una epopeya en el mostrador del destino. Al menos, eso parecía.
El cambio de Teté por el "Pampa", para quien escribe, una idea táctica acertada,
apostando a explotar la velocidad de "Pipino" y de Piatti, hizo que el trámite
del juego fijara domicilio en el campo mens sana.
El gol que no supo hacer Boselli siguió engañando sobre lo que sería el final de
la tarde. Y después, vino un cabezazo del "Chapu" Braña, sí de ese petiso
incansable que la gente del "León" ama con motivos de sobra, que el "Gato" sacó
por arriba; agrandando así la creencia de que jamás lo empataría el equipo de
"Pachorra".
De Pie, señores albirrojos. Esos dos minutos que decidió el juez principal, e
informó públicamente Beligoy, cuarto árbitro, con el cartel luminoso, traían
escondido un trueno fantástico y odioso, dulzón y amargo, increíble para quien
todavía lo goza e increíble para quien todavía lo sufre. Raro, incomprensible,
un poco fantasioso, digno de película. Soñado para Sánchez Prette (el autor que
nadie podrá expulsar de esta rica historia) y, al mismo tiempo, pesadilla
infinitamente cruel para los que estuvieron a segundos de sentir que la buena
suerte al fin los había elegido.
Tanto esperarlo y ya pasó. Hoy las oficinas, públicas y privadas, engendrarán
bromas hirientes propiciando el juego de vencedores y vecinos. Los dos sumaron
lo mismo, matemáticamente quedaron iguales. Claro, el fútbol está muy lejos de
ser una ciencia exacta y a la hora de repartir sentimientos simplificó todo: La
pena se fue con Gimnasia y el delirio de la agonía, uno de los más lindos del
mundo deportivo, se vistió otra vez de rojo y blanco.
"Es Estudiantes y se lo tiene que respetar"
La despedida del goleador en los clásicos platenses
Fue su último clásico como futbolista y como tal, lógicamente lo vivió de
manera muy especial. Aunque se quedó con las ganas de volver a marcar en este
tipo de encuentros, donde sin dudas durante su extensa trayectoria dejó su
sello, José Luis Calderón disfrutó del partido como pocos.
Ya en el vestuario visitante, el inoxidable goleador albirrojo analizó la
igualdad, que por cierto, lo dejó satisfecho por cómo se llegó a la misma y por
lo brindado por sus compañeros.
"Yo creo que en estos partidos siempre es mejor ganar, pero cuando no podés
hacerlo también sirve no perder. Estudiantes jugó bien, fue a buscar el partido,
me quedó la sensación de no poder hacer un gol, pero termine contento", comentó
Calderón.
También se mostró enfático, al asegurar que su equipo debería ser respetado
porque se lo ganó, según dijo, por lo hecho anteriormente desde hace un tiempo
hasta acá. "Más allá de que todos dicen que Estudiantes no es el mismo equipo
que todos quieren o mejor dicho queremos, es Estudiantes y lo tienen que
respetar", señaló con contundencia el delantero.
También confió que quería despedirse como futbolista con una victoria ante el
rival de toda la vida. "La idea de mis compañeros era regalarme un triunfo,
sabiendo que era mi último partido de este tipo, pero ya con la entrega y con lo
que se hizo también terminé muy feliz y satisfecho con este grupo humano, la
verdad que estoy orgulloso de los compañeros que tengo", comentó.
Obviamente, todo lo hablado en la previa fue un tema que analizó el goleador y
en ese sentido, reiteró que "a Estudiantes siempre lo respetan". "Nosotros no
hablamos en la semana previa -agregó-, hablamos el día del partido. Yo creo que
todas las opiniones son respetables, pero bueno, que cada uno diga lo que
quiera...".
Por otro lado, minimizó todos los condimentos que tuvo el partido a lo largo de
los noventa minutos. Según Calderón, no se habló tanto y "se jugó como todo
clásico. Hoy -por ayer- había muchas cosas en juego, Gimnasia se jugaba muchas
cosas y nosotros queríamos salir del fondo. Pero nunca sin mala intención y sin
cargar a nadie".
Antes del cierre, el delantero admitió que el punto conseguido quizá le cae
mejor a Estudiantes. "¿Quién salió mejor parado? Qué buena pregunta... No sé, la
verdad que por como se dio el partido y por lo que necesitaba el triunfo
Gimnasia, tal vez nos queda mejor porque no se perdió, extendimos la racha
positiva sin perder en los clásicos y creo que si hubiera sido un golpe muy duro
para ellos si perdían para lo que les queda jugar", apuntó el futbolista que
cerró su trayectoria en los clásicos de la ciudad sin poder volver a codearse
con la red.
Braña fue el abanderado albirrojo
MARIANO ANDUJAR (7): Siempre se mostró seguro en cada intervención. Le tapó un
cabezazo en el arranque al Pampa Sosa, después con la pierna un remate a Messera
y otro frentazo a Cuevas. Sin culpa en el gol.
MARCOS ANGELERI (5): Arrancó con algunas imprecisiones, pero con el transcurso
de los minutos se fue afirmando. Pasó en contadas oportunidades al ataque. Con
el cambio de sistema terminó jugando como líbero.
CHRISTIAN CELLAY (6): No se complicó. Estuvo expeditivo en cada rechazo y se
complementó bien con Desábato formando la zaga central. Quizá, el único error
del partido fue en que se dejó anticipar por Cuevas.
LEANDRO DESABATO (7): Un pilar de la defensa. Fue impasable tanto por abajo como
también en el juego aéreo. Lo anuló de la cancha al Pampa Sosa. Tuvo resto para
ir a jugar como un delantero más. Gran trabajo.
RAUL IBERBIA (4): Al pibe le terminaron pesando los nervios. Esa situación hizo
que nunca se terminara de afirmar en el campo de juego. Tuvo fisuras en la marca
y entregó con imprecisiones el balón. Fue reemplazado.
ENZO PEREZ (5): Tuvo un par de corridas interesantes sobre todo por la banda
izquierda. En una de esa fue derribado, pero Bassi ignoró el penal. Concluyó
demasiado nervioso y se salvó de la tarjeta roja.
RODRIGO BRAÑA (8): Un jugador de toda la cancha. Estuvo en todos lados aportando
su enorme capacidad de entrega en defensa y también pisó el área rival. Sessa le
sacó un remate y un cabezazo con destino de red.
JUAN SEBASTIAN VERON (6): Hasta que aguantó fue el encargado de manejar la
pelota. No tuvo un marca fija por lo que se movió con absoluta libertad. Eso si
no estuvo preciso en los pases largos. Fue sustituido.
LEANDRO BENITEZ (5): Hizo un partido interesante sobre todo cuando se juntó con
Verón para tocar corto. En varias ocasiones intercambió de posición con Enzo
Pérez. Fue expulsado por una fuerte infracción a Cuevas.
JOSE LUIS CALDERON (5): Jugó los noventa minutos de su último clásico. Aguantó
el balón y siempre intentó llevar peligro. Desperdició una buena oportunidad en
la primera etapa sacando un remate a la carrera.
MAURO BOSELLI (4): Salvo en el partido contra Quito, que anotó tres tantos,
sigue peleado con el arco adversario. Tras un rebote de Sessa despilfarró un gol
increíble. Además cayó varias veces en orsay.
INGRESARON
CRISTIAN SANCHEZ PRETTE (7): Le tocó entrar en un momento complicado y encima
tuvo que ingresar por Verón. Tuvo un juego práctico y redondeó la tarde con el
gol del empate.
JUAN MANUEL SALGUEIRO (6): Se encargó de darle mayor profundidad al ataque
albirrojo y con su juego complicó a la defensa mens sana.
GASTON FERNANDEZ (-): Ingresó faltando pocos minutos. Envió el centro para el
gol de Sánchez Prette.
Toda la alegría del pueblo Pincha
La gente acompañó y festejó alocadamente. Mucho color y aliento para sus
jugadores
Ningún clásico es igual a otro... Porque los condimentos y el folklore que
acompaña este tipo de partidos, los hace únicos e irrepetibles. El éxtasis
albirrojo llegó cuando más lo necesitaba su gente, cuando el partido se acababa
y las chances eran mínimas. El desahogo fue total. Miles de gargantas rompieron
en un sólo grito, mientras los hinchas se deshacían las manos aplaudiendo y
celebrando el gol agónico, sus jugadores apiñados detrás del arco, dieron rienda
suelta a la locura.
La salida del equipo estuvo acompañado por una buena artillería de petardos,
bombas de humo y cintas de papel rojos y blancos. El apoyo al equipo que conduce
Sabella fue total. Claro que cuando saltó a la cancha el de Madelón, los
silbidos y los globos negros (en señal de duelo) volaron por el aire. Los
nervios estaban a flor de piel. Es más, apenas unos pocos siguieron el partido
sentado.
Esta vez los trapos colgados en distintos sectores de la tribuna con leyendas
como: "Lucas, Marcos, Maxi, a todos lados con vos", "El 7 a 0 no se olvida nunca
más", "Tu veneno está en mis venas", "Agrupación del Hincha", "Familia Irigoiti",
"Familia Meleiro". y las dirigidas a Gimnasia: "Eternamente hijos nuestros",
"Las buenas ya 'B'an a venir" y una bandera del Lobo con una enorme "B",
sirvieron para darle el colorido necesario a una tribuna repleta.
Camisetas de todas las épocas, pelucas, sombrillas, máscaras sirvieron para
darle un toque diferente al sector visitante. Claro que los estribillos que
bajaban desde la tribuna albirroja, apuntaban de lleno, al mal momento albiazul:
"Te vas a la B, te vas a la B, te vas a la B, basurero, te vas a la B", "Para
vos tripero, para vos tripero, el 7 a 0 no se olvida más", "Ya lo ve, hacele un
favor a todos, volvé a la B...".
El gol del Lobo y la salida de la Bruja, cambiaron los rostros y el ánimo de
todos. Algunos alentaban, otros ya se resignaban. Pero el tanto de Sánchez
Prette, fundió a hinchas y jugadores en un abrazo simbólico, para luego desatar
otra gran fiesta del pueblo albirrojo que se desparramó por la ciudad
SABELLA
"Por como se dio era para festejarlo"
"Este resultado tiene sabor a victoria". Alejandro Sabella
-¿Se fueron festejando un empate cuándo hubieran merecido los tres puntos?
-Creo que el primer tiempo fue parejo en su desarrollo; tal vez Gimnasia tuvo un
poquito más de peligrosidad. El segundo tiempo fue prácticamente todo de
Estudiantes, ellos tuvieron dos jugadas aisladas, un cabezazo de Cuevas y el gol
que fue un golazo. Pero el partido en la segunda parte fue nuestro, con llegadas
de gol y manejo de posición de balón. Hubiese sido muy injusto salir derrotados,
por suerte logramos el empate en el final.
-¿Entonces en el balance el festejo quedó para Estudiantes?
-A nosotros no nos gusta festejar los empates, pero por la manera en que se dio,
era para festejarlo. Es más la emoción que otra cosa.
-¿Piensa que Gimnasia los respetó demasiado?
-No. Creo que Estudiantes lo superó y no que Gimnasia lo haya respetado. No creo
que Gimnasia se haya tirado atrás a propósito, sino que Estudiantes soltó más
los laterales y le dio más variantes a los mediocampistas para manejar más la
pelota. Con los ingresos de Piatti y Cuevas Gimnasia tuvo mayor velocidad y por
eso pudieron hacer dos jugadas que nos trajeron peligro, una de las cuales
terminó en gol.
-¿El cambio de Verón estaba pautado de antemano o realmente salió por una
molestia física?
Saben que yo no soy de mentir. Verón tuvo un problema, el médico me lo había
dicho en el entretiempo. Y el jugador me lo anticipó antes de entrar a jugar la
segunda parte. Sebastián sintió el esfuerzo, hizo un partido como el que nos
tiene acostumbrados y corrió mucho; pero en realidad todos hicieron un gran
esfuerzo y sacrificio, redoblaron esfuerzos, demostraron lo que es éste club y
prestigiaron la historia de esta institución. Lograron este resultado que tiene
sabor a victoria por cómo se dio el partido.
-¿Se va más conforme que contento?
-Me voy contento y un poco conforme. Es una carrera en la que venimos corriendo
desde atrás, aparte tenemos una doble competición contra equipos difíciles, pero
bueno, tenemos que disfrutar esto para poder planificar los partidos venideros.
-¿Qué le gustó más del equipo y qué menos?
-Lo que más me gustó fue que el equipo no se entregó nunca, que en el segundo
tiempo se adueñó del partido, y que ante la adversidad redobló el esfuerzo y
logró el empate. Y lo que no me gustó me lo guardo para hablarlo con los
muchacho.
-¿Uno de los déficits pudo haber sido los problemas en la definición?
-Sí, creo que hubiera sido injusto perderlo. Pero los jugadores de ellos también
juegan, Sessa está haciendo un muy buen torneo y hoy lo ratificó. Todos sabemos
cómo es el fútbol: los goles no se merecen, se hacen. Pero bueno, logramos este
empate que, por como se dio, lo festejamos.
-¿Cree que estuvo bien el tiempo adicional que dio Bassi?
-No sé si estuvo bien, la verdad no me puse a pensar en eso. Recuerdo que sobre
el final no había pelotas, pero eso no es más que esa vieja práctica del fútbol
argentino. Yo no quiero entrar en polémicas, analizo el partido y felicito a los
jugadores y nada más.
Todavía no caigo”, dijo Sánchez Prette
Durante la semana había anticipado que en este partido se iba a poner todo,
dejando el juego lindo a un costado. Ayer respondió en la cancha, definiendo
sobre el final del partido para ahogarle el festejo al clásico rival. “Todavía
no caigo”, dijo Sánchez Prette, el hombre más buscado en la zona de vestuarios.
“Ojalá que la dirigencia pueda hacer un esfuerzo para comprar mi pase porque me quiero quedar a vivir en este club”, tiró sutilmente, casi como un pedido de cara al futuro. Ayer, claro, sacó todos los boletos
Hijo Lobo
Estudiantes alargó la paternidad con un gol en el sexto minuto de descuento. La fiesta y las gastadas del equipo de un Verón que no vio el 1-1. Sufre Gimnasia.
Son uno solo. Es un mismo puñado el que salta y grita "que los triperos no
nos ganan nunca más". Cómo no ser los mismos si esta comunión tiene a los
hinchas, desde siempre, y a varios de estos jugadores de Estudiantes como
protagonistas de esta serie de ocho partidos sin caídas ante el clásico
adversario. Grita Sánchez Prette, quien con su zurdazo se metió en el selecto
grupo; lo gritan Andújar, Angeleri, Braña y Benítez, actores repetidos; lo grita
la Bruja, quien no vio el gol del empate porque se quedó en el túnel para
consolar a sus compañeros; y Pachorra Sabella, tímido, no se mete en ese
ramillete, pero cierra el puño porque su debut clásico no es triunfal pero tiene
sabor a eso .
Atrás queda un duelo platense que en la estadística no va a sobresalir: es un 1
a 1 como tantos. Sin embargo, por varias razones será recordado: porque alarga
la racha de Estudiantes y porque los goles y las expulsiones le dieron vida a la
semana previa. Pensar, si no, qué habría sucedido si no se quebraba el 0 a 0; si
Cuevas no ponía en riesgo la racha del Pincha, y si Sánchez Prette no desafiaba
al reloj y Cardozo no la terminaba de meter en su arco a los 51 minutos del
segundo tiempo.
Entonces con el 1 a 1 se siente la pimienta que días antes los protagonistas le
habían echado al partido. "Todo vuelve en el fútbol, por eso no podemos hablar
mucho en la semana", dijo respetuosamente Braña, quien se rió incluso de que le
tiraran pasto desde la platea. A esta hora Roberto Sosa estará lamentándose de
los dos goles que aseguró que iba a meter. La ironía de Andújar debe sentirla
como un puñal: "Lástima que perdimos 3 a 1 con los goles del Pampa en la semana.
Pero bueno, no lo pudimos remontar".
Otro boomerang le volvió a Madelón, también por expresar su fe. "El sexto es
nuestro", habia dicho. Calderón jugó ayer su último clásico y sabe de lo que
trata: "Más allá de que no seamos el equipo que todos quieren o queremos,
Estudiantes es Estudiantes y se lo tiene que respetar. Nosotros no hablamos en
la semana, hablamos el día del partido. Cada uno sabe lo que dice...". Andújar
fue menos suave: "Estamos cansados de que hablen todos los partidos... Hay que
hablar en la cancha, no en la semana. Parecía que lo habíamos perdido hacía 15
días. No hace falta decir nada, hace ocho clásicos que no nos ganan y siguen
hablando".
Las estadísticas, está dicho, no refrescarán por sí solas la angustia y la
polémica del final. Y vaya si existieron. Todo Gimnasia se quejó ante Bassi por
los seis minutos adicionales, y Caldera tocó la bronca rival: "Me parece que el
descuento fue poco por el tiempo que hicieron, las pelotas escondidas... Marcos
(Angeleri) se tuvo que vestir de Rambo para sacar dos balones detrás del banco,
se tiró el Gato... Tendría que haber dado tres minutos más. Y si daba los daba,
se lo ganábamos...".
¡Eso es pimienta! ¿O no, Andújar? "Debió haber adicionado más, pero igual nos
alcanzó. Con el equipo que somos, supuestamente no el de antes, nos alcanza para
que no nos ganen". Más picante para un clásico que ya es historia y tiene un
hijo Lobo.
El rey de los clásicos
SERGIO MAFFEI
A esta altura, queda claro que Estudiantes, este mismo plantel (o su
mayoría), tiene una vida paralela. Por un lado, últimamente, juega torneos y
Copas, lo cual también hacen otros equipos. Y por el otro, juega los clásicos. Y
es en este camino donde parece haber encontrado la mejor manera de hacer
historia de un tiempo a esta parte. ¿No cambiaría este Racing un puñado de sus
necesitados puntos por hacerle siete goles a Independiente? ¿Qué daría Boca,
acostumbrado a ganar títulos de todo tipo, por ganarle cinco partidos seguidos a
River? ¿Cuántos millones juntarían los hinchas de Central por sumar ocho
clásicos sin perder con Newell's? ¿Y Huracán contra San Lorenzo? ¿No festejarían
todos un empate a los 51, cuando ese gol más que 1 a 1 es otra vez parte de los
libros? Sin dudas, hay cosas que el dinero no pude comprar.
Ayer Estudiantes volvió a emocionar a su gente por no entregarse nunca a la
derrota, encontró otra manera de herir a su rival sin poder esta vez ganarle,
mostró que el temple para jugar estos choques no se construye así nomás y, como
si fuera poco, marcó de nuevo el historial: con ocho sin perder alcanzó las
rachas del 39 al 43 (siete triunfos y un empate) y del 75 al 76 (cuatro triunfos
y cuatro empates, sí, en sólo dos años). Pero esto no alcanza. ¿Cómo? Sí, no
alcanza para llegar al récord de nueve partidos invictos entre el 64 y el 68.
Para eso, falta uno más, muchachos, apenas un clásico más.
Brujerías
En La Plata son muchísimas las historias sobre brujos y ritos antes de los clásicos. Por eso, para evitar sorpresas e intrusos, esta vez tres dirigentes de Gimnasia (Ottaviano, Paladino y Juárez) decidieron dormir en el estadio y espantar malas ondas... ¿Funcionó?